El 24 de Abril de 1965

Por: Luis Fernández

Este 24 de abril recuerda pasajes lejanos de tiempos violentos
que amargaron la entonces naciente democracia dominicana.
Jovencito, de izquierda, pero sin ninguna experiencia válida ni
lecturas de obras clásicas, marxistas o de otra índole, nos
unimos al clamor popular de la vuelta al poder sin elecciones
del profesor Juan Bosch, derrocado por militares entreguistas,
políticos mercaderes, curas sacrílegos y homosexuales y una
brutal intervención norteamericana innecesaria.


Las tropas de Elías Wessin, de Antonio Imbert Barrera y otros
generales y coroneles no pudieron con la fuerza y el canto
patrio de miles y miles de dominicanos que apoyaban a Bosch.
Entonces llamaron al presidente Johnson para que los
respaldaran y evitaran que Bosch, su vice Segundo Armando
González Tamayo y los miembros del Congreso Nacional,
asumieran nuevamente sus funciones, legítimamente logradas
en las elecciones del 20 de diciembre de 1962, y juramentados
el 27 de febrero de 1963.
Con el fatídico golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 se
fueron al carajo todos los sueños de tener un gobierno
honesto, respetuoso de las libertades públicas y de prensa y
expresión del pensamiento.

Y entre los malvados golpistas estuvieron periodistas de un
diario que todavía circula, el cual apoyó todas las
“manifestaciones cristianas” donde se mentía y mentía para
que el pueblo dominicano creyera que Bosch nos llevaba hacia
“otra Cuba” en el Caribe.
Fecha grande esa del 24 de abril de 1965 porque ni las fuerzas
armadas y policiales de Imbert, Wessin, Milo Jiménez, Rivera
Caminero, Enrique Pérez y Pérez, Nivar Seijas y otros golpistas,
pudieron vencer a las “tropas constitucionalistas” de Francis
Caamaño, Rafaelito Fernández (ausente al principio y luego
asesinado) y los “hombres rana” del inmenso coronel Ramón
Manuel Montes Arache.
Muchos dominicanos murieron peleando, otros vilmente
asesinados o desaparecidos; otros encarcelados, golpeados y
luego enviados al exilio, solo por luchar para que se respetara
un gobierno legítimo, democrático y progresista.
Espero que esa historia nunca se repita, pues soy enemigo de
las guerras y más entre hermanos de un mismo país, y porque
en todas partes la democracia y las libertades deben ser
normas esenciales en la convivencia humana.


24 de abril de 2020.

Los comentarios están cerrados.