Encuestas, mitos y realidades

Por: Teofilo E. Regus Comas

En ocasión de la celebración de las elecciones presidenciales pautadas para el próximo 5 de julio nuestro país se ha convertido en el escenario para la exhibición de proyecciones de la intención del voto a través de las encuestas. Sin entrar en la certidumbre de las mismas, una muestra de estas mediciones sugiere que el candidato opositor del Partido Revolucionario Moderno (PRM) Luis Abinader se encuentran posicionado en el primer lugar de las preferencias del electorado, seguido de otras muestras que de manera indistinta colocan en la preferencia del electorado al candidato de la Fuerza del Pueblo (FP) Leonel Fernández o candidato al candidato del partido de gobierno (PLD) Gonzalo Castillo.

Al margen de lo anterior la realidad es que el misterioso mundo de las encuestas puede verse estremecido por hechos que destruyen las proyecciones presentadas por las empresas encuestadoras. La sinuosa realidad que acecha el dictamen de las encuestas no solo puede comprobarse a través de los errores en los porcentajes atribuidos a un terminado candidato; sino también respecto de la candidatura presentada como ganadora.

Sin pretender adentrarnos en las razones que generan estas erróneas predicciones. Es la realidad manifiesta en los resultados finales del proceso electoral la que se encarga aclarar la incertidumbre que envuelve las proyecciones de las encuestas, poniendo de manifiesto que este es el momento en donde se revela la certeza de las proyecciones anunciadas por las diferentes encuestas.

Lo anterior se sustenta a partir de la entrega que a propósito de la tendencia errática de las encuestas realizara el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). Esta institución se dedica a la investigación, análisis de los fenómenos políticos, económicos y sociales de América Latina; esta nos muestra como los resultados de las proyecciones anunciadas por las encuestas pueden quedar desmentidos por los resultados finales de los procesos electorales.

La conclusión de los datos proporcionados en dicho trabajo nos revela lo poco asertivas que pueden resultar las encuestas. Veamos: “en el las elecciones presidenciales de Colombia del año 2014, encuestas realizadas en aquel país daban como ganador a Zuluaga con un 51.1% contra 48.9% de Santos; no obstante, el resultado final resultó ganador Santos sobre Zuluaga 53% a 47%; “en el caso de las elecciones presidenciales de Uruguay del año 2015, las encuestas de ese país a una semana de las elecciones daban ganador a Lacalle; sin embargo dichas elecciones fueron ganadas por Tabaré Vázquez con un porcentaje de 56.23% de los votos,” otra muestra digna de mención la constituye “la elección presidencial del Ecuador en el año 2017; allí las encuestas a treinta días de las elecciones sugerían como ganador a Lasso con un 50.8 % contra 49.2% de su segundo contendor; sin embargo, el día de las elecciones Lenin Moreno ganó a Guillermo Lasso con un 51.16% sobre un 48.84%”. Finalmente, lo acontecido “en las elecciones presidenciales de Costa Rica para el año 2014; allí todas las encuestas para la primera vuelta le otorgaban una ventaja holgada a Johnny Araya, frente Luis Guillermo Solís; sin embargo, fue este ultimo quien se alzo con el triunfo en una segunda vuelta”.

Lo acontecido en Latinoamérica pudiera reproducirse a modo de calco en la Republica Dominicana, en donde partir de los indicadores presentados por las firmas encuestadoras; se desprenden dos realidades incontestables, a saber: el espectro electoral dominicano se encuentra atomizado en tres parcelas políticas distintas, lo cual señala para la cita electoral prevista para próximo día 5 de Julio no habrá un ganador en la primera vuelta; reservando la suerte del proceso electoral para una segunda ronda.

En segundo lugar y dando por sentado las proyecciones de la gran mayoría de las encuestas; en un escenario de segunda vuelta no existe la menor duda de que Leonel Fernández goza de mayores posibilidades de éxitos; esto a causa de un sinnúmero de factores, dentro de los cuales destaco, el voto cautivo con que cuenta Leonel Fernández; a esto hay que agregar la cantera de silentes correligionarios, que sin importar su ubicación geográfica, hoy, a razón de las circunstancias mantienen callada su intención de voto a favor de Leonel.

Leonel Fernandez Reina

Por demás, para la denominada “masa silente la oferta programática de Leonel Fernández resulta de mayor atractivo que cualquier otra, no solo por lo novedosa y esperanzadora de su contenido, sino también porque esa masa de electores está consciente de que en Leonel Fernández el destino del pueblo dominicano queda en manos de una persona que con plena autonomía sabe “qué y cómo hacer” para convertir en realidad las propuestas contenidas en su programa de gobierno.

A todo esto se agrega el hecho incontestable de asociación que hace el electorado entre Leonel Fernández con la idea de confianza; esta asociación salta a la vista a causa de la impronta dejada por el en los distintos momentos en que le tocó gestionar el destino del país; momentos caracterizados por verdaderos signos de avance, progreso, desarrollo, así como la estabilidad y paz social; impronta que hoy más que nunca cobra mayor relevancia debido a las acechanzas que se ciernen sobre el del país a causa de la pandemia del Covid 19, la cual no solo ha impactado seriamente el sistema de saluda, la economía, sino que también por esta misma causa, el Turismo y las Remesas, dos de las principales fuentes de ingreso externos ya se encuentran seriamente afectados.

Estas desagradables realidades constituyen una muestra del sombrío escenario que nos espera por cuya razón la gestión de este tormentoso momento ha de recaer sobre los hombros de un líder que, al tiempo de representar al estadista, tenga la capacidad

de respuesta a las soluciones a los acuciantes problemas que se nos avecinan. Estos hechos sugieren que lo acontecido en Latinoamérica no esta lejos de replicarse en nuestro país, convirtiendo las proyecciones ofertadas en los momentos previos al sufragio como simples mitos frente a la realidad que supone el triunfo electoral de Leonel Fernández, por ser esta la opción electoral mejor elaborada y con la capacidad suficiente para llevar el país por el camino seguro a partir del agosto del 2020.

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