Margarita candidata del PLD controla a votantes “mal comíos”

Por: Juan Manuel García

El mal comío no piensa”. Lidio Cadet, amargado por la derrota de su Partido de la Liberación Dominicana (PLD), se apropió de ese refrán, en el 2000. Cadet, era secretario general del PLD, y Danilo Medina estaba más amargado, todavía, porque Hipólito Mejía lo dejó como perico en la estaca en las elecciones de ese año. Ambos buscaron la causa. Y encontraron que su amargura y turbación emanaba de la fuerza del voto de los “mal comíos”.

Margarita Cedeño entre Danilo Medina y Leonel Fernández

Margarita Cedeño de Fernández acaba de demostrar que ella y su grupo liderado por Danilo Medina están en capacidad de identificar y ubicar a cada votante mal comío, dentro y fuera del PLD.
Cadet, Medina y el PLD, en su momento presidido por Leonel Fernández, habilitaron una trampa que les ha facilitado durante años robar lo único que poseen los muertos de hambre: la libertad de conciencia.
Margarita, la jefa de lo que llaman SIUBEN, candidata para los comicios del 5 de julio del 2020, revela con lujo de detalles, “con transparencia”, cómo es que ella lo hace: “Tiene ubicados”, a través de la cédula electoral, quiénes son miembros de su grupo político y quiénes no lo son. Esa historia es vieja. Danilo, Cedeño, y Fernández lo saben, igual que Cadet. Viven satisfechos con los resultados. Siempre han advertido como si nada que conocen los resultados de las elecciones, primero que la JCE.
Margarita no es confiable, según denunció Alexis Lantígua, el 19 de septiembre del 2019, desde el Palacio Nacional. Los coordinadores del SIUBEN al servicio de Margarita, amenazan (¿?), en todo el país, a los favorecidos de la tarjeta Solidaridad (todos “mal comíos”), si no sumaban sus votos en favor del ex presidente Leonel Fernández, lanzado como precandidato para la convención peledeísta en primarias del 6 de octubre del 2019. Lantígua habló en su condición de viceministro administrativo de la presidencia.
Margarita ratificó su maridaje con Fernández con un beso público, como en el Judas Iscariote de Juan Bosch. Margarita, vicepresidenta, candidata, y jefa del SIUBEN y de la tarjeta Solidaridad, mantiene despacho en Palacio, junto a al viceministro Lantígua, quien quería la respuesta directa de la Cedeño, en el sucio juego. Lantígua es segundo en mando del ministro José Ramón Peralta, también con despacho en Palacio, quien contrario a la Cedeño nunca aceptó que aquel famoso Pacto de Juan Dolio fue “un atraco”. Hay rencores enraizados. La Cedeño en su cargo vicepresidencial inamovible, baila la cuerda floja entre los hombres fuertes de Danilo Medina. Pero, qué importa. Ella es la candidata para el 5 de julio.
La tarjeta Solidaridad es un magnífico instrumento con el mismo código de barras y el mismo número de la cédula del tarjetahabiente que sirvió a plenitud para la reelección de Fernández en el 2008. Se puede identificar en los padrones a todos los beneficiados con la tarjeta Solidaridad y del SIUBEN. “Para llenar las barrigas de los muertos de hambre, y no tener que matarlos”.
La señora Cedeño de Fernández acaba de revelar la forma como se identifica y se ubica a los votantes que no tienen con qué comer. Son los “mal comíos” de Cadet y sus secuaces. Ellos entienden que estas gentes que no piensan con una funda de comida, y unos chelitos tienen suficiente.
Lo que se está diciendo con desenfado es que se identifica a los “mal comíos” para saber su preferencia política, y que los ubican con dirección, su mesa electoral. Y con su carga de hambre y necesidades ancestrales. Ella es quien lo dice.
Ahí, ha estado siempre la coartada de la familia Fernández, de Danilo Medina y de su PLD.

Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial y con la supervisión del PNUD les entrega miles de millones de dólares. Un montón de burócratas nacionales y extranjeros cobra, de ahí. La candidata Margarita dice lo que hace, usando la universalidad de medios de comunicación. Y no pasa nada.
El virus y la presión de las elecciones los están sacando de quicio. Se están desnudando en público.
La Vice, nueva vez, candidata a Vice, antigua primera dama anuncia que ella sabe cómo es que se controla a los “mal comíos”. Ella persigue a todo hambriento que dice que no les está llegando el pan de Margarita y Danilo. La Cedeño quiere que se sepa que a ella y los suyos no es fácil engañarlos, si no se les confiesa adhesión obligada y comprobada en las computadoras del SIUBEN.
La candidata Cedeño habla siempre al público, bien vestida, con guillos, anillos, y pulseras muy costosas, cual actriz bien pagada de telenovela barata. Usa labias, cariñitos en apariencia gratuitos, sonrisitas de amplias dentaduras y prótesis. Regala bendiciones, como toda dueña del Gabinete de Políticas Sociales de Danilo Medina (ella dice que es “terrorista” referirse con disgustos su trabajo particular), cuando enuncia “una radiografía completa de todos los hogares en pobreza”. Aquí, los detalles pintados en sus labios:
“Sabemos en manos de quién está cada tarjeta Solidaridad, -no sólo de los nuevos mendigos- de la comida que entregamos; y conocemos el número de cédula; de las 243 mujeres saloneras pedigüeñas; cinco de ellas están en FASE, siete en “Quédate en Casa”; 24 están cogiendo en los hogares beneficiarios, 62 están activas en la nómina de la Tesorería de Seguridad Social; a otras siete se les aprobó entregarles su comida; tres tienen tarjetas Solidaridad; una no tiene tarjeta, pero tenemos su cédula; sólo dos no reciben comida, pero se les dará…
“En Dionisio Abajo, en Peralvillo, Monte Plata, hay cinco reclamos y ahí, comprobamos que hay cuatro cogiendo, y la otra también; en Los Pepines, de Villa Mella, hay 86 cogiendo con cédulas, sin tarjetas; piden pero hay 18 en la Tesorería de la Seguridad Social; nueve están en FASE, ocho en los planes Hogares, y siete están subsidiados; de este total de 42 se les entregará comidas en un cheque a través de los bancos comerciales que manejan los fondos públicos…” (creo que eso es ilegal, ya que corresponde al Banco de Reservas, pero como estamos en tiempos de emergencias…)
“Hay una mujer en La Zurza (… eso es a la orilla del río Ozama), ésta pidió comida, pero cobra ¡$26.250! (veintiséis mil 250 pesos), ésta cobra en la Tesorería de la Seguridad Social…” No dijo si trabaja, sino que “cobra”, y puede que sea una botella a la que se le quiere poner en evidencia para que vote bien. La Cedeño dice que están depurando las cédulas de un millón de mal comíos pedigüeños, y que han descartado a 600 mil.
Cuatro millones de “mal comíos” viven asustados en tiempos de virus y elecciones. Por sus cédulas son puestos en evidencia ante los vecinos del barrio. La candidata Cedeño dice que “los quiere a todos, y hace de tripas corazón para conseguirles la comida, porque, imagínense, yo quiero a todos por igual y tengo que protegerlos”. La candidata Cedeño entiende que su trabajo la pone cada día más cerca del reencuentro… con los abuelos, los primos, y los tíos.
Todo lo dice la candidata Cedeño, con la boca llena de sonrisas. Jamás, autoridad alguna había exhibido tanto cinismo para denunciar a los “mal comíos” que intimidados saben a lo que se atienen, si no votan como se tiene previsto en el laboratorio llamado PLD que prepara lo que la candidata llama un “censo o estudio socio económico” que le sirve de guía; “somos el único país del mundo que ha habilitado un nuevo instrumento de pago a través de la cédula de identidad y electoral, una innovación importante que nos ha servido”.
Nunca fueron más certeras las palabras del profesor Lidio Cadet en su ideología de peledeísta para tiempos de coronavirus. Todos ellos están convencidos de que “el mal comío no piensa”. Podrían llevarse una sorpresa. Y si no, “excúsenme, de nuevo”.

2 de mayo de 2020

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