Un matrimonio español y sus once hijos ganan la batalla al coronavirus o COVD-19

Un matrimonio residente en la ciudad española de Valladolid (centro) y sus once hijos se recuperan satisfactoriamente del coronavirus, del que fueron enfermando consecutivamente tras contagiarse primero la madre.

Esta familia numerosa se ha sumado a las más de 30.500 personas que se han recuperado ya en España de la Covid-19 desde el inicio de la pandemia y han vivido un confinamiento muy especial.

Irene, la madre, fue la primera en enfermar y luego el padre, José María. Ambos fueron los que sufrieron los síntomas más fuertes con dolores musculares y problemas respiratorios, según explicaron a Efe.

Uno a uno, los niños se fueron contagiando aunque ellos se recuperaron en apenas 24 horas.

Para sobrellevar el confinamiento, cada miembro de esta extensa familia tiene asignada una tarea del hogar, y un objetivo personal que beneficie a todos.

Pero para el abastecimiento de la casa es «vital» la colaboración de abuelos, primos y tíos, que dejan las bolsas en el ascensor cuando la compra es pequeña. En los envíos más grandes, el hijo mayor es el encargado de subirla, explican.

Como creyentes que son cada mañana y tarde rezan en familia. Eso les ayuda a relativizar la situación ya que viven con más «calma, serenidad, buen humor y paciencia», señala José María.

Investigan un fármaco experimental que puede bloquear el Covid-19

Un equipo internacional dirigido por un investigador de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) ha encontrado un medicamento experimental que bloquea eficazmente la puerta celular que el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad Covid-19, utiliza para infectar a sus huéspedes.

Los hallazgos, publicados en la revista ‘Cell’, son prometedores como tratamiento capaz de detener la infección en las primeras etapas del nuevo coronavirus. «Tenemos la esperanza de que nuestros resultados tengan implicaciones para el desarrollo de un nuevo medicamento para el tratamiento de esta pandemia sin precedentes», explica el líder del estudio, Josef Penninger.

La ACE2, una proteína en la superficie de la membrana celular, se encuentra ahora en el centro de este brote como el receptor clave de la glicoproteína de punta del SARS-CoV-2. En trabajos anteriores, Penninger y otros investigadores identificaron por primera vez la ACE2, y descubrieron que en los organismos vivos, la ACE2 es el receptor clave del SARS, la enfermedad respiratoria viral reconocida como una amenaza mundial en 2003. En su laboratorio también se relacionó la proteína tanto con las enfermedades cardiovasculares como con la insuficiencia pulmonar.

«Nuestro nuevo estudio proporciona una prueba directa muy necesaria de que un fármaco, llamado APN01, que pronto será probado en ensayos clínicos por la empresa biotecnológica europea Apeiron Biologics, es útil como terapia antiviral para Covid-19», detalla otro de los autores, Art Slutsky, profesor en la Universidad de Toronto (Canadá).

En los cultivos celulares analizados, el fármaco inhibió la carga de coronavirus. En las réplicas manipuladas de los vasos sanguíneos y los riñones humanos (organoides cultivados a partir de células madre humanas), los investigadores demostraron que el virus puede infectar directamente y duplicarse en estos tejidos. Esto proporciona información importante sobre el desarrollo de la enfermedad y el hecho de que los casos graves de Covid-19 presentan una fallo multiorgánico y evidencia de daño cardiovascular. El medicamento también redujo la infección por SARS-CoV-2 en estos tejidos humanos manipulados.

«El virus que causa el COVID-19 es un hermano cercano del primer virus del SARS. Nuestro trabajo previo ha ayudado a identificar rápidamente el ACE2 como la puerta de entrada para el SARS-CoV-2, lo que explica mucho sobre la enfermedad. Ahora sabemos que una forma soluble de ACE2 que atrapa el virus podría ser de hecho una terapia que apunta específicamente a la puerta que el virus debe tomar para infectarnos. Hay esperanza para esta horrible pandemia», concluye Penninger.

En ciudad ecuatoriana la gente vive entre muertos

En una humilde barria­da de Guayaquil, en el oes­te de Ecuador, Karina Cruz padece un drama adicional a la muerte de su esposo. En medio de la saturación de servicios por la emergencia del nuevo coronavirus, na­die puede recoger el cuerpo de Daniel Larrea que per­manece inerte en la sala de su casa desde el lunes.

En Guayaquil, una ciu­dad de 2,6 millones de ha­bitantes, los hospitales re­chazan a los pacientes

Daniel era un conductor de Uber, tenía 42 años y pa­só siete días con fiebre alta, pero los doctores le dijeron a Karina que no lo llevara al hospital, “porque todo esta­ba colapsado”. Empeoró y falleció, y aunque la familia  cree que fue por COVID-19 nunca se le hizo una prue­ba.

Su cuerpo yace cubierto con un plástico negro com­partiendo espacio con ocho personas que viven ahí.

En Guayaquil, una ciu­dad de 2,6 millones de ha­bitantes, los hospitales re­chazan a los pacientes y los cuerpos se quedan por días en las casas en medio de una crisis completa de su sistema de salud por la pandemia del coronavi­rus.

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