Viuda de Fernández Domínguez consideró que la historia de su esposo se ha visto distorsionada

Doña Arlette Fernández dijo que a pesar de ser exiliado su marido se mantuvo trabajando en beneficio del pueblo

Tras el fallecimiento del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, su viuda, doña Alma Arlette Fernández, se dedicó a difundir el legado patriótico que dejó al país.

Escribió la obra ¨Coronel Rafael Fernández Domínguez, soldado del pueblo y militar de la libertad¨, una biografía de su esposo en la que da a conocer importantes informaciones sobre el héroe constitucionalista.

Además, creó una fundación que lleva el nombre de su Fernández Domínguez, con el objetivo de difundir los valores e ideales patrióticos del ideólogo y estructurador del el Movimiento Militar Constitucionalista y contribuir a elevar la educación y los valores morales de los ciudadanos.

Tras el reciente fallecimiento de Doña Arlette Fernández el pasado mes de marzo debido a complicaciones postoperatorias, el programa radial «Revista Dominical Dejando Huellas», producido por Onorio Montás, hizo una retransmisión de una entrevista realizada hace varios años a la dama.

Durante el encuentro, explicó que para la elaboración de su libro realizó una exhaustiva investigación durante siete años, que le permitió plasmar los acontecimientos verídicos de manera adecuada.

En su opinión, la historia se ha ido distorsionando debido a que los autores “adornan” los hechos para hacerlos más interesantes y novelescos.

Fernández Domínguez fue uno de los principales líderes de la Revolución de Abril de 1965. Fue quien intentó evitar que se orquestara y se llevara a cabo el golpe de Estado ocurrido en septiembre de 1963 con el que se derrocó al entonces presidente Juan Bosch, a tan solo siete meses de haber asumido su mandato y haber proclamado la primera Constitución democrática y un de las mas avanzada de toda la región.

Arlette explicó que para ese entonces, el coronel contaba con tan sólo 27 años de edad y supuso un trabajo constante evitar que se llevara a cabo el altercado contra Bosch.

Manifestó que todas las acciones de su esposo estaban planificadas y tan sólo en 48 horas logró reponer y organizar el consejo de estado. En este sentido, lo define como una mente brillante y un estratega cuyo liderazgo se sentía incluso en la sociedad civil.

Sin embargo, tras derrocar a Bosch, se tomaron medidas para exiliarlo, a lo que se resistió fervientemente en principio. En primer lugar, encarcelaron a varios de sus compañeros, como una manera de presionarlo para que abandonara el país.

Posteriormente, empezó a rumorearse que lo enviarían a trabajar a la frontera con Haití. “En esa época, enviar a la frontera a un líder que tuviera problemas tan serios como enfrentarse a las fuerzas armadas era un peligro muy grande, una sentencia de muerte”, detalló Arlette.

Además, afirmó que empezaron a esparcirse rumores que decían que iban a degradarlo de rango en la infantería, a lo que Fernández Domínguez dijo que prefería vivir de manera clandestina.

Operación Mangú

Recuerda que su esposo le fue ordenada la misión de invadir Haití como comandante y estratega a raíz del asalto de nuestra embajada en Puerto Príncipe, Haití en el gobierno de François Duvalier

recuerda que Fernández Domínguez declaró que estaba preparado para ocupar la capital haitiana y liberar nuestra embajada tan pronto recibiera la orden del Presidente de la República, Juan Bosch.

Arlette comentó que su esposo solía decir frases como Yo estoy preparado para conmover a la República Dominicana por los cuatro costados, lo que generaba un particular interés en su entorno.

Bosch se entera de la situación a través del teniente Molina Ureña y junto a los demás constitucionalistas acuerdan que era necesario que Fernández Domínguez abandonara el país.

De esta manera, el coronel emigró hacia España, donde al poco tiempo se reúne con Arlette y sus hijos. 

La viuda contó que aunque parecían tener una vida normal, inicialmente en España y luego en Chile, donde se mudaron tiempo después, la realidad es que su esposo estaba desesperado, pidiendo que lo dejaran regresar al país para poder participar en la revolución.

Alma Arlette Fernández viuda Fernández

“Era un artista neutralizando personas”, declaró.

En una ocasión, el coronel decidió llamar a su hermano, Milito Fernández, quien trabajaba en el Palacio Nacional, para que le ayudara a poder entrar nuevamente al país, sin embargo, a última hora el permiso le fue negado y se vio obligado a instalarse en Puerto Rico mientras que su familia ingresó al país.

Sin embargo, mediante negocio es mantenidas entre importantes dirigentes de la época, entre los que se encontraban Juan Bosch y el entonces presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, logró obtener un permiso para ingresar al país durante tres horas para visitar la tumba de su padre.

Se trataba de un plan ideado por Fernández Domínguez y Bosch, para dar a los constitucionalistas las indicaciones enviadas por Bosch para restaurar el gobierno constitucional. 

Es aquí donde involucra a Francisco Alberto Caamaño Deñó, un amigo de la infancia quien posteriormente sería uno de los principales líderes de la revolución.

Una vez transmitiera la información, Fernández Domínguez debía retornar a Puerto Rico, sin embargo, esto no sucedió, puesto que decidió unirse a sus compañeros para luchar junto a los dominicano que enfrentaban las tropas invasoras.

Yo creo que Juan Bosch sabía que Rafael se iba a quedar”, consideró Arlette.

El 19 mayo de 1965 Fernández Domínguez murió en el intento de asalto al Palacio Nacional junto a varios compañeros por tropas norteamericanas.

OM/JCV