Coronavirus, Peregrino y Danilo en los caminos del país

Por: Juan Manuel García

El Peregrino, en su aparente ignorancia útil ha desnudado gradualmente las entrañas de una eventual burda maniobra de Danilo Medina y su Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con el objeto de someter el ambiente social y político a una bruma, y dominar el escenario electoral que irremisiblemente deberá tomar cuerpo el 5 de julio del 2020.
Hay señales suficientes que permitirían hilvanar los hilos de tal trama.
El apelativo de El Peregrino corresponde al nombre del sujeto que es Mildomio Adames: las redes sociales, los programas de radio y televisión, lo han convertido en protagonista de primer, orden forzando al público a seguirlo en sorprendente condición noticiosa. Se podría pensar que El Peregrino es un actor no profesional. Pero lo es un profesional, si se observa la data que él mismo expone y por el rastro dejado en los medios de prensa.
El gran público se ha fijado en la gigantesca manifestación que el gobierno quiere mostrar a incautos votantes. El Peregrino ayudado por montones de agentes públicos de todo tipo, logró concentrar su público en Puerto Plata, el domingo 27 de abril. Consiguió ese logro con protección de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional; y de todos los puestos de bomberos de los pueblos recorridos por su cola de incautos; con los vehículos y otros recursos del Estado. Recursos que debieron estar allí para impedir la actividad de Mildomio.
El Peregrino es un fenómeno. ¿Quién está detrás de este fenómeno? Detrás y delante de El Peregrino está el Palacio Nacional, el Poder Ejecutivo, en la persona de quien ocupa momentáneamente ese sitio, Danilo Medina. Hasta el 16 de agosto, según su propia confesión, forzado por las leyes vigentes.
El efecto profético del correcaminos Mildomio se desparramó en Puerto Plata, tal como fue planificado. Mildomio con su vocecita de rezador penitente informa a los cuatro vientos que su recorrido violador duró ocho días. Millares de bocinas lo están aplaudiendo. Arribó a ese puerto y las playas que lo circundan, llegando desde el villorrio de Villa Altagracia. Pasando de largo por tallercito artesanal de Santiago, donde dice fabrica canastas navideñas para vender.
Llegó a Puerto Plata, en busca del mejor foco noticioso de las playas de Bávaro, en los confines de la región Este. Pasó por Bonao, La Vega, Santiago, Villa González, Altamira, Imbert, Maimón, y sus poblados repletos de gente temerosa, portadora del virus. Los vehículos y agentes policiales lo ayudaron a portar la cruz.
Mildomio afirma que desde 2019 entregó Danilo Medina una comunicación en la que le advertía la próxima llegada del fastidioso aunque oportuno virus Covid-19. En manos de Medina y en manos de la dirigencia del PLD y del Comité que se reúne en el Palacio Nacional, compuesto por el secretario de las Fuerzas Armadas, el director de la Policía Nacional, el ministro de Salud Pública y el resto de la cohorte gubernamental.
Mildomio dice promueve su obra para proteger a los dominicanos. Por órdenes de un dios. Cosa que no creo, porque ningún dios de Mildomio se atrevería a violar las órdenes del poderoso Danilo, en tiempos del coronavirus. Es que su acción coincide con las de Danilo a la hora de concentrar multitudes hambrientas en terrenos de contagios, en las calles, en busca de fundas con comidas, y miles de pesos que se entregan bancos contratados para los fines, mientras aparentan reprimirlas porque no usan mascarillas. Mildomio no usa. Los policías, bomberos y militares que lo guardan, sí, las usan, desde rasos hasta coroneles y generales.
Mildomio es un viejo promotor de Danilo. En el 2015 utilizó esa misma cruz antiviral, para promover la reelección de Medina en vísperas de las proyectadas elecciones del 2016. Su acción de hoy es parte de un paquete electoral que incluye al SIUBEN y FASE; también las rabietas y actos sobredimensionados en televisión, de un zombi sepulturero nombrado Rafael Sánchez Cárdenas, un político del que no se conoce currículum al interior de los hospitales, negador y que huye despavorido de todos los especialistas médicos epidemiólogos del país. Sánchez Cárdenas, con un subregistro de muertos y enfermos luce ridículo frente a Mildomio, en su búnker super vigilante del Covid-19 de Boca Chica, y sus cientos de pantallas y antenas tecnológicas de inteligencia artificial, para vigilar al invisible Covid-19 que persigue un sujeto itinerante con una cruz a cuesta.
Me permito una libertad todavía no reprimida; la libertad de la sospecha. Anda flotando un cheque por 9 millones de pesos, girado por el PLD para cubrir servicios de un tal manipulador Marcos Caisutti, comparsa de Joao Santana, quien, debe de estar alojado en el mismo espacio reservado a Joao Santana, a pocos metros de Medina, en el Palacio Nacional. Al actuar de esa manera, Medina y el PLD, desoyen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, de la UNESCO, y del mundo cuerdo que combate al Covid-19, de no politizar la pelea contra el coronavirus.

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