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Exdirector de Listín Diario ve en la honestidad un valor camino a su desaparición

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Antonio Gil Iturbides asegura mala crianza en la niñez va de la mano a una futura corrupción administrativa

El exdirector del Listín Diario, Antonio Gil Iturbides, consideró que la corrupción existente en la sociedad se debe a la falta de honestidad que les fue inculcada a los ciudadanos durante sus años de aprendizaje.

Explicó que este es uno de los fenómenos que se han repetido a lo largo de toda la historia democrática de la República Dominicana, es decir, en épocas posteriores al derrocamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

Manifestó que no existe ningún gobierno en el que no se hayan encontrado tropiezos con funcionarios que se dedican a sustraer los fondos del Estado.

“Los maestros le metían a uno en la cabeza el decir la verdad, cumplir con el deber y cumplir con la honestidad”

En una entrevista para el programa «Revista Dominical Dejando Huellas», transmitido por CDNRadio y producido por Onorio Montás, el destacado periodista dijo que: “El problema de la corrupción uno piensa que es intrínseco de la sociedad humana porque tú lo encuentras hasta en los viejos filósofos de la antigua Grecia, sus quejas de los políticos”.

Gil Iturbides utilizó a manera de ejemplo a Estados Unidos y los países del Caribe para demostrar que independientemente del país y sus condiciones económicas, la corrupción es un fenómeno latente en todo el mundo.

“Es un defecto de todas las sociedades”, añadió.

Afirmó que la honestidad es un valor que ha ido desapareciendo, no solo en el país, sino también a nivel internacional a causa de una falta de formación de la persona, lo que está cada vez más establecido en la sociedad y el comportamiento de los individuos.

“Si buscas la historia, tanto dominicana como del mundo en general, verás que la humanidad siempre ha luchado contra la deshonestidad, aunque siempre ha preferido conseguir personas que mejoren las condiciones de la sociedad”, señaló.

Sin embargo, añadió que aun así existe un sector de la población que prefiere ir en contra de las buenas costumbres de la población, dedicándose a mentir, extorsionar, defraudar y a asumir otras prácticas deshonestas.

En el caso de los políticos, el periodista explicó que este tipo de personas se adhieren o apoyan a los individuos que tengan más poder en el gobierno para garantizar que podrán cometer actos delictivos con pocas o nulas consecuencias.

Corrupción de los funcionarios y empresarios

Consideró que la falta de honestidad, que a su vez trae consigo la corrupción administrativa, puede deberse a la falta de vocación de los maestros que con el tiempo han limitado sus obligaciones a impartir las materias que le corresponden y no a insistir en los valores morales.

Según explicó, anteriormente, los docentes hacían la labor de psicólogos pues estaban pendientes de los problemas que presentaban los alumnos, las acciones que debían mejorar el comportamiento y los valores que debían serles inculcados.

Además, era ese mismo profesor el encargado de enseñar a los estudiantes todas las materias que les serian impartidas durante el año escolar.

“Los maestros le metían a uno en la cabeza el decir la verdad, cumplir con el deber y cumplir con la honestidad”, recordó.

También, consideró que en los últimos años se ha producido un cambio en la crianza de los niños que ha influido negativamente en su comportamiento de cara a la sociedad. Reprochó que hoy en día los padres no se preocupan por saber donde han estado sus hijos o qué han estado haciendo.

Tampoco se interesan por enseñarles los valores básicos que debe tener todo individuo para la sociedad, como la responsabilidad, honestidad y bondad.

“Ese concepto de que el individuo tiene una participación directa en la sociedad desde su origen, donde se aprende a ser honesto, a no robar, se ha ido perdiendo. Eso se aprendía en la casa”, puntualizó.

A modo de anécdota, Gil Iturbides recordó un episodio de su niñez en el que caminando por la avenida Mella, mientras pateaba el suelo como todo niño, se encontró con una papeleta con valor monetario de un peso ¨un Duarte¨, utilizado en la época de la dictadura de Trujillo.

Al llevarlo a casa, su padre le dijo que ese dinero no era suyo y por tanto, debían guardarlo por si alguien aparecía para reclamarlo. Según contó, la papeleta permaneció por largo tiempo en la sala de su casa, a la espera de que llegara su propietario legitimo a preguntar si habían visto su dinero.

Para el periodista, esos son los valores que deben primar en la sociedad y que en los que la población debe trabajar para no dejarlos desaparecer.

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