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Hambre, terror y vudú: el Haití de Papa Doc

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En la segunda mitad del siglo XX, el régimen de François Duvalier sumió a Haití en la pobreza y la opresión

Por: Diego Carcedo/La Vanguardia

Haití fue el primer país latinoamericano que se liberó del colonialismo, en enero de 1804, pero, a la vez, figura como el más desgraciado: ningún otro ofrece una trayectoria similar de pobreza, muerte y penuria, que el presente no ha conseguido enmendar. 

Desastres naturales, golpes militares y gobernantes tiranos jalonan su historia. Entre estos últimos, se distingue la figura de François Duvalier, más conocido como Papa Doc, quien, tras trece años en el poder, dejó el Estado en herencia a su indolente hijo, Jean-Claude, y a sus 4,7 millones de habitantes sumidos en la miseria, el miedo y el fanatismo.

Nacido en 1907, François Duvalier descendía de una familia de agricultores. Desde la escuela primaria, dio sobradas muestras de inteligencia, que le abrieron las puertas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Haití. La entrega del joven médico en su lucha contra el tifus, el paludismo o la malaria le granjeó la simpatía y el cariño de la gente modesta, que le rebautizó como Papa Doc. Llamado a ejercer el cargo de director general de Sanidad, en 1949 asumiría el Ministerio de Sanidad y Trabajo.

François Duvalier-Papa Doc

A la sazón, la sociedad de su país se hallaba dividida entre negros afroamericanos y mulatos. Duvalier, que era criollo, tomó partido por los primeros, la clase más desfavorecida. A los mulatos, el color de su piel les dispensaba no pocos privilegios, como la gerencia de algunos negocios o el acceso a los puestos oficiales más influyentes.

Tras una etapa especialmente convulsa, en la que se sucedieron cinco presidentes en un solo año, Duvalier se presentó a las elecciones presidenciales de septiembre de 1957. Su victoria lo convirtió en presidente y jefe del Estado, en principio por un período de seis años.

Populismo y vudú

Durante sus primeros meses de mandato se condujo con prudencia, con el ánimo de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. Poco a poco se fue acercando a la religión vudú, cada vez más pujante, y acabó convirtiéndose en hougan (sacerdote), lo que incrementó su popularidad entre las clases más humildes. 

Pero, lejos de comprometerse en exclusiva con la secta de los zombis, pactó también con la jerarquía católica, con la que suscribió un acuerdo por el cual el Vaticano le concedería el poder de nombrar a los obispos y párrocos de su país. Su autoridad se reforzó en 1963, cuando el resto de formaciones políticas fueron ilegalizadas y la suya, el Partido Unidad Nacional, quedó como formación única.

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